Gravar las alternativas al tabaco: un error que Europa no puede permitirse

Gravar las alternativas al tabaco: un error que Europa no puede permitirse

El debate sobre el futuro de la reducción de daños del tabaco ha entrado en un momento decisivo. La Comisión Europea se prepara para revisar la Directiva sobre Impuestos Especiales al Tabaco, y entre las propuestas que se barajan se encuentra aplicar nuevos gravámenes a productos como los cigarrillos electrónicos, el tabaco calentado y las bolsas de nicotina.
Sin embargo, más de 80 expertos internacionales de primer nivel, junto con diversas organizaciones especializadas en salud pública, han advertido a Bruselas de que esta vía supone un grave error de salud pública.

La ciencia es clara: no todos los productos de nicotina son iguales

El tabaquismo continúa siendo la primera causa de muerte prevenible en la Unión Europea: cerca de 700.000 fallecimientos prematuros cada año. Ante esta realidad, los especialistas insisten en que las alternativas sin combustión no solo son significativamente menos dañinas, sino que además han ayudado a millones de fumadores a abandonar el cigarrillo convencional.

La evidencia es contundente:

  • Suecia, donde el snus y las bolsas de nicotina están ampliamente extendidos, presenta la tasa más baja de consumo de tabaco diario de la UE (menos del 5%) y un 41% menos de incidencia de cáncer respecto a la media europea.

  • Reino Unido, con políticas activas que fomentan el vapeo entre fumadores, ha reducido el consumo de tabaco del 17% al 12% en apenas cinco años.

  • Nueva Zelanda ha pasado del 16% de fumadores diarios a solo el 7%, mientras el vapeo crecía entre quienes buscaban una alternativa eficaz.

Estas cifras muestran un patrón inequívoco: cuando los fumadores tienen acceso real a productos de menor riesgo, el tabaquismo cae, y con él también la carga de enfermedad.

Una política fiscal equivocada puede costar vidas

Pese a esta evidencia, recientes comunicaciones públicas de la UE han equiparado el riesgo de estos productos con el de los cigarrillos tradicionales, un planteamiento que no solo contradice la literatura científica, sino que además —como advierten los firmantes del documento— pone en peligro la credibilidad de la propia Comisión Europea en materia de políticas basadas en datos.

Gravar de forma agresiva los productos de menor riesgo no solo desincentiva su uso, sino que protege de forma indirecta al mercado del cigarrillo, el producto que más daños causa. Obstaculizar el cambio del tabaco combustible a alternativas más seguras es, como señalan los expertos, “poco ético y contrario a los objetivos fundamentales de la salud pública”.

La protección de los menores no debe ser una excusa para malas políticas

La preocupación por el acceso de los menores a la nicotina es legítima. Pero los expertos enfatizan que ya existe regulación suficiente para controlar la publicidad, la venta y el suministro a jóvenes. Ampliar los impuestos o restringir alternativas menos dañinas no protege a los menores: mantiene a los fumadores adultos atrapados en el producto más letal.

Más de 80 voces autorizadas piden rectificar

Entre los firmantes del documento se encuentran algunos de los nombres más respetados de la salud pública, la cardiología, la oncología, la psicología, la medicina interna, la epidemiología y la investigación en adicciones. Desde universidades como Brown, Nottingham, Queen Mary University, University of Michigan o Imperial College London, hasta especialistas clínicos de Europa, América, Oceanía, África y Asia.

A ellos se suman entidades de referencia como:

  • ETHRA (European Tobacco Harm Reduction Advocates)

  • MOHRE (Medical Observatory on Harm Reduction)

  • PRDT (Plataforma Médica Española para la Reducción del Daño por Tabaco)

  • SCOHRE (International Association for Smoking Control and Harm Reduction)

  • Tobacco Harm Reduction, Inc.

La diversidad y prestigio de los firmantes refuerza un mensaje común: Europa está a tiempo de evitar una decisión que perjudicaría la salud de millones de ciudadanos.

Europa está en una encrucijada

En los próximos meses, Bruselas avanzará en dos normativas clave: la Directiva sobre Productos del Tabaco y la Directiva sobre Impuestos Especiales. Las decisiones que se tomen marcarán el rumbo de la salud pública europea durante la próxima década.

Si se opta por penalizar fiscalmente los productos de reducción de daños, el resultado será claro:
menos abandonos del tabaco, más fumadores, más enfermedad y más muertes prevenibles.

Por el contrario, alinear las políticas con la evidencia científica permitiría acelerar la caída del tabaquismo y salvar cientos de miles de vidas.


Conclusión

El mensaje de los más de 80 expertos no puede ser ignorado:
Europa debe apostar por la ciencia, no por prejuicios.

Gravar las alternativas de menor riesgo como si fueran cigarrillos es un error de salud pública, un retroceso regulatorio y una amenaza directa para millones de fumadores que buscan una salida real.

La oportunidad está sobre la mesa. Bruselas debe elegir si quiere un futuro con menos tabaquismo, menos enfermedad y menos muertes… o si prefiere mantener un statu quo que beneficia al producto que más daño causa.

Fuentes

 

 

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