El nuevo Plan Integral frente al Tabaquismo presentado por el Ministerio de Sanidad ha generado controversia entre los expertos en salud pública.
La Plataforma para la Reducción del Daño por Tabaquismo y diversos especialistas critican que el plan se centre únicamente en la prevención y la cesación del hábito tabáquico, ignorando las estrategias de reducción del daño.
Priorizar la prevención, pero no olvidar la reducción del daño
Las críticas se basan en que el plan no ofrece alternativas a los millones de fumadores que aún no han logrado dejar el tabaco. Según la plataforma, este enfoque «no va a conseguir reducir de manera efectiva el número de fumadores» y «condena a los fumadores a seguir fumando sin ofrecerles alternativas menos dañinas».
Falta de evidencia científica, según la Plataforma
La Plataforma para la Reducción del Daño por Tabaquismo acusa a la ministra de Sanidad de «no tener en cuenta toda la evidencia científica» disponible sobre la eficacia de las estrategias de reducción del daño. Argumentan que estas estrategias, como el uso de cigarrillos electrónicos o productos de tabaco calentado, pueden ayudar a los fumadores a reducir significativamente su consumo de tabaco y, por lo tanto, su riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con el tabaquismo.
Un debate abierto sobre el futuro del control del tabaco
El debate sobre el Plan Antitabaco de Sanidad pone de manifiesto la existencia de diferentes enfoques en el control del tabaco.
¿Es la reducción del daño una alternativa viable?
Los defensores de la reducción del daño argumentan que es una estrategia pragmática que puede ayudar a salvar vidas al ofrecer a los fumadores una alternativa menos dañina al tabaco tradicional.
¿Es suficiente la prevención y la cesación?
Por otro lado, los críticos de la reducción del daño sostienen que esta estrategia puede desincentivar la cesación del hábito tabáquico y enviar un mensaje erróneo a la población.
Un futuro incierto para el Plan Antitabaco
El futuro del Plan Antitabaco de Sanidad dependerá de la capacidad del Ministerio de Sanidad para encontrar un equilibrio entre las diferentes perspectivas y desarrollar un plan integral que tenga en cuenta las necesidades de todos los actores involucrados.
La Plataforma ha elaborado un plan integral con diez propuestas para acabar con el tabaquismo en España que, según ha asegurado Fernando Fernández, ya se las han hecho llegar al Ministerio de Sanidad y «no han obtenido respuesta». «Desde la plataforma vamos a seguir trabajando y escuchando para que se nos escuche y se entiendan nuestras propuestas, hablándolo, escuchándolo y debatiendo», ha afirmado.
- Más impuestos para el cigarrillo de combustión. La lucha contra el tabaquismo debe estar centrada
en combatir el cigarrillo de combustión, que es la forma más tóxica de consumir nicotina y el causante
de que cada año mueran en España cerca de 63.000 personas, según la Sociedad Española de Epide-
miología1. Por eso, es imprescindible aumentar los impuestos al cigarrillo tradicional, en especial los
más consumidos por los jóvenes como el tabaco de liar, con el objetivo de desincentivar su consumo. - Mayor protección para los menores. Desde los poderes públicos debe garantizarse que se cumpla
la legislación vigente en cuanto espacios sin humo en colegios y otros lugares frecuentados por me-
nores. Asimismo, recomendamos ampliar el control sobre la venta y entrega de cualquier producto de
nicotina a menores, que ya están prohibidos por nuestro ordenamiento jurídico. - Ampliación de espacios sin humo. La ciencia ha demostrado la existencia del fumador pasivo2. En
ese sentido, la ley antitabaco supuso un antes y un después en la protección de la salud pública. Por
eso y atendiendo a la ciencia, recomendamos ampliar los espacios sin humo para el cigarrillo de com-
bustión como terrazas, estadios, coches, etc. - Empaquetado genérico para el cigarrillo de combustión. La inclusión de imágenes y advertencias
sanitarias en los paquetes de cigarrillos ha contribuido a concienciar a los ciudadanos sobre las trági-
cas consecuencias de estos productos desincentivando así su consumo. Por eso, recomendamos que,
en el futuro plan de tabaquismo, se establezca el empaquetado genérico y se obligue a las compañías
tabaqueras a eliminar sus marcas de los paquetes de cigarrillos como ya se hace en otros países como
Reino Unido. - Soluciones realistas para los fumadores. Dejar de fumar no es fácil. A la vista está que tras 20 años
de medidas de Control del Tabaco, el tabaquismo sigue siendo la mayor causa de muerte evitable en
el mundo y según la propia OMS, 1000 millones de personas morirán en este siglo por su causa.
Según nuestras propias estimaciones, en nuestro país más de 4,5 millones de españolas y españoles
no se plantea dejar de fumar o no lo consiguen pese a haberlo intentado con los medios habituales.
Por eso, las autoridades sanitarias están obligadas a ofrecer soluciones realistas, basadas en evidencia
científica y adaptadas a los nuevos tiempos para aquellos fumadores que no pueden dejar de fumar
con los métodos tradicionales o que no están dispuestos a dejar de consumir nicotina. - La ciencia como la base de la lucha contra el tabaquismo. El futuro plan de tabaquismo debe estar
basado en la ciencia y en datos empíricos, huyendo de juicios personales o ideas preconcebidas. Exis-
te una gran cantidad de literatura científica que demuestra el potencial de las alternativas de reducción
de daños, como los cigarrillos electrónicos3-4, las bolsas de nicotina y/o, el snus5 o el tabaco calenta-
do6-7, para dejar de fumar. Cualquier debate antitabaco que excluya la ciencia sólo alentará a los más
de 9 millones de españolas y españoles a seguir fumando. - La prevención y la cesación no son suficientes. La prevención y la cesación han sido y son pilares
clave en la lucha contra el tabaquismo. Coincidimos en que este tipo de acciones son fundamentales y
deben seguir siendo un apoyo central para evitar el inicio y conseguir la cesación del hábito de fumar.
Sin embargo, la cesación y la prevención por sí solas no son eficientes para reducir de la manera más
efectiva las altas tasas de tabaquismo, ya que no ofrecen una solución suficiente para aquellas personas
que no consiguen dejar de fumar a través de las herramientas habituales. En este sentido, es necesa-
rio incorporar nuevas herramientas que ayuden a modernizar las políticas y minimizar el daño que el
tabaquismo causa en las personas que fuman. - Una tercera vía, la reducción del daño. Se ha demostrado que las herramientas tradicionales para
dejar de fumar tienen una tasa de éxito limitada. Por eso, la reducción de daños es una estrategia
complementaria a las políticas establecidas de cesación y prevención. Como han demostrado las inves-
tigaciones científicas hasta la fecha, junto con la experiencia adquirida en un número cada vez mayor
de países, esta estrategia podría provocar un cambio de paradigma en el panorama del tabaquismo.
Actualmente 9 millones de personas en nuestro país, consumen nicotina a través de la vía más letal po-
sible (la combustión de la hoja de tabaco). La estrategia de reducción de daños por tabaquismo basada
en productos sin combustión y sin humo, suple el hábito de fumar con una fuente alternativa de nico-
tina con un riesgo muy reducido, lo que disminuye drásticamente los tóxicos a que se ven expuestos
los usuarios y puede aplicarse a toda la población fumadora, especialmente en aquellas personas que
han fracasado recurrentemente en sus intentos de dejar de fumar con las herramientas proporcionadas
por el sistema sanitario. - Tomar como ejemplo las experiencias internacionales. Numerosos países de todo el mundo (Reino
Unido, Nueva Zelanda y Suecia, entre otros) ya han implementado con éxito políticas que combinan
una regulación más estricta de los cigarrillos de combustión tradicionales que representan la mayor
parte del consumo de tabaco, en línea con las estrategias MPOWER de la Organización Mundial de
Salud, con otras estrategias que fomentan el uso de herramientas de reducción de daños para fumado-
res adultos. En el caso de Suecia, su apuesta por las herramientas de reducción de daños ha reducido
el tabaquismo diario hasta el 5,6%, lo que se ha traducido en una incidencia de cáncer un 41% menor
en este país que en otros países de la UE, y un número total de muertes por cáncer un 38% menor.
Por su parte, el Reino Unido ha conseguido reducir la tasa de tabaquismo cinco puntos en sólo cinco
años hasta el 12% actual8-9. En el caso de Nueva Zelanda, los últimos datos mostraron que el número
de personas que fuman ha caído del 15,1% en 2018 al 8% en 202210-11. - Formación específica para los profesionales sanitarios. Existe un gran desconocimiento entre la
comunidad médica sobre el potencial de los productos que reducen el daño en la lucha contra el taba-
quismo. Por ello, tomando la ciencia como base, deben implementarse programas de formación para
los profesionales sanitarios (tanto de la red pública, como privada) sobre las características de estas
herramientas y los casos en los que pueden jugar un papel beneficioso. Al mismo tiempo, los fuma-
dores deben tener toda la información posible sobre ellos. Para ello, las instituciones Sanitarias deben
facilitar información pública objetiva y científicamente validada, sin juicios morales, y contextualizando
siempre que estos productos no son inocuos y deben ser contemplados exclusivamente por aquellos
fumadores adultos que han intentado dejar de fumar y no lo han conseguido.
Puedes ver la propuesta completa aqui.